Alivio financiero para Filadelfia
Los Philadelphia 76ers recibieron un inesperado respiro financiero cuando Paul George fue suspendido 25 partidos por dopaje. El equipo, que ya estaba 7 millones de dólares por encima del umbral del impuesto de lujo, se enfrenta ahora a un déficit mucho más manejable de 1,26 millones de dólares.
Según las normas de la NBA, los salarios impagados de los jugadores suspendidos sólo cuentan en un 50% para el impuesto de lujo. Con George ganando 51,7 millones de dólares, los Sixers se ahorran más de 11 millones, reduciendo así a la mitad su carga fiscal. Esta ganancia inesperada les permite convertir los contratos de dos vías de Dominic Barlow y Jabari Walker sin movimientos drásticos en la plantilla.
Un intercambio menor, como el traspaso de Eric Gordon, podría resolver la brecha restante. Pero la verdadera pregunta persiste: ¿valió la pena este alivio financiero por el coste en la cancha?
Un contrato máximo para un jugador en declive
La suspensión de George subraya los riesgos de su contrato de cuatro años y 212 millones de dólares. Firmado en el verano de 2023, el contrato ya parecía cuestionable para un jugador de unos 30 años. Ahora, con su suspensión, la apuesta parece aún más arriesgada.
En 68 partidos con Filadelfia, la producción de George ha disminuido. Su anotación, defensa e impacto general sugieren un jugador más adecuado como sexto o séptimo hombre de gama alta que como titular con contrato máximo. Sin embargo, su salario lo hace casi imposible de negociar, dejando a los Sixers atascados con un activo que envejece.
Sus partidos en la cancha añaden complejidad. Con George, los Sixers están 16-11. Sin él, están 10-10. Sin él, 10-10. Los números no zanjan el debate, pero lo complican.
Las esperanzas de playoffs penden de un hilo
El momento de la suspensión escuece. Apenas unos días antes de la sanción, George ofreció una actuación de época contra los Milwaukee Bucks, anotando 32 puntos con 9 de 15 en tiros de tres puntos, 5 asistencias y 2 robos. Por un momento, pareció que los Sixers recuperaban a su segunda estrella, capaz de elevar a un equipo ya liderado por Joel Embiid.
Ahora, Philadelphia debe navegar 25 partidos sin él. La rotación de aleros, ya delgada, se debilita. Nick Nurse tendrá que barajar alineaciones, pero no hay garantía de que los ajustes funcionen. Los Sixers se construyeron para competir ahora, no para capear una suspensión en la recta final de la temporada.
George volverá a tiempo para los playoffs. Pero, ¿estará el equipo en condiciones de hacer una gran carrera? ¿O este contratiempo echará por tierra una temporada que, a pesar de sus defectos, seguía siendo prometedora?
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