El debut oficial de Carlo Ancelotti como seleccionador de Brasil no fue según el guión previsto. A pesar de alinear una alineación repleta de estrellas, la Seleção no pudo pasar del frustrante empate a 0-0 en su visita a Ecuador, dejando a aficionados y expertos en busca de respuestas.
En declaraciones tras el partido en Guayaquil, el técnico italiano culpó a las condiciones del terreno de juego de sofocar la fluidez de Brasil: “Fue complicado jugar un juego más intrincado desde atrás. El control del balón no estaba ahí”, admitió Ancelotti.
Aun así, Brasil creó ocasiones -Vinícius Júnior y Casemiro dispusieron de sendas oportunidades-, pero careció de la agudeza y la coordinación que se esperan de los pentacampeones del mundo. Ecuador, por su parte, defendió con tenacidad y pareció el equipo más cohesionado durante largos tramos
Aumenta la presión ante Paraguay
Ancelotti, que fue nombrado seleccionador el mes pasado, se centra ahora en el partido del martes contra Paraguay en São Paulo, que debe ganar. Con 22 puntos y cuarto en la clasificación de la CONMEBOL, Brasil mantiene el rumbo hacia la clasificación para el Mundial, pero el margen de error se está estrechando.
“Hay margen para mejorar”, señaló Ancelotti. “Y creo que veremos más en ataque porque nos faltaba un jugador muy importante: Raphinha“.
Se espera que el extremo del Barcelona, ausente contra Ecuador, regrese y aporte la amplitud y la verticalidad que tanto necesita Brasil, un elemento clave del que careció en su último compromiso. Su participación podría ser fundamental para desbloquear la defensa paraguaya
El regreso de Raphinha puede cambiar el partido
“Creo que el partido contra Paraguay será diferente”, pronosticó Ancelotti. “Tendremos mejores condiciones para controlar el juego. Necesitamos más ritmo, más movimiento, más intensidad“.
Con jugadores de la talla de Vinícius, Rodrygo y Raphinha disponibles, la delantera brasileña presume ciertamente de potencia de fuego. Pero la química y la cohesión siguen siendo los ingredientes que faltan. Los aficionados estarán muy atentos, esperando no sólo una victoria, sino una declaración de intenciones.
A medida que la clasificación se aprieta y las expectativas aumentan, el partido del martes es algo más que tres puntos: es una primera prueba de fuego del proyecto de Ancelotti para Brasil.


