La final del Campeonato Mineiro, que enfrentó al Cruzeiro y al Atlético Mineiro, se convirtió en una reyerta masiva entre jugadores de ambos equipos. El esperado derbi de la ciudad del domingo por la noche se descontroló. El árbitro Matheus Delgado Candançan no mostró ninguna tarjeta sobre el terreno de juego. Sin embargo, su informe oficial del partido confirmó la asombrosa cifra de 23 expulsiones.
El partido termina en una reyerta masiva: 23 tarjetas rojas
El partido de Belo Horizonte estaba prácticamente decidido. Kaio Jorge había adelantado al Cruzeiro en el minuto 60 con un gol de cabeza. A falta de diez segundos para el final de los seis minutos de descuento, el delantero Christian, tras un intento de disparo, chocó con el guardameta del Atlético, Everson. El guardameta reaccionó furioso, empujando a su adversario al suelo con las rodillas. En cuestión de segundos, se inició una refriega que fue en aumento.
Instantes después, casi todos los jugadores estaban implicados. Hubo puñetazos, golpes en la cara y patadas voladoras. El personal de seguridad de ambos equipos y la policía militar tardaron diez minutos en sofocar la reyerta. Posteriormente, el árbitro abandonó el partido, extrañamente sin mostrar ni una sola tarjeta durante el caos en el campo.
El informe posterior al partido revela amplias sanciones
Sólo después del partido se registraron 23 tarjetas rojas en el informe oficial. El árbitro declaró que no podía mostrarlas sobre el terreno de juego debido a la rápida escalada de los disturbios. Entre los jugadores afectados se encontraban los dos instigadores, Christian y Everson, así como el capitán del Atlético Hulk, el futuro fichaje del BVB Kauã Prates, el goleador Kaio Jorge, los jugadores de la selección nacional de la Seleção Gerson y Fabrício Bruno, los ex jugadores de la Bundesliga Walace y Fagner, y el ex colchonero Renan Lodi. Es casi seguro que les caerán largas sanciones.
“Le dije al árbitro al principio del partido que habría problemas. No tenía personalidad. Si tiene que expulsar a uno, dos o tres jugadores, ¡que lo haga! Tenía miedo de arbitrar la final”, recalcó el veterano.
“No recuerdo haber participado nunca en actos violentos en un partido. No me cansaré de pedir disculpas. Intentamos calmar las cosas, pero cuando tienes la sangre caliente y ves que atacan a un compañero, reaccionas automáticamente. Pero se podía haber evitado”